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Europa, en varias cavernas de la época prehistórica fueron
encontrados caparazones de caracol y utensilios para su ingesta.
Posteriormente durante el imperio romano se crió y consumió
caracol. Los romanos lo utilizaron como medicina hirviéndolo con
azúcar para dolencias respiratorias. Este molusco llegó a formar
parte de varias cocinas en la Europa mediterránea y de la costa
atlántica de donde es originario.
Fue introducido en nuestras tierras con la llegada de los
inmigrantes españoles e italianos, que los trajeron como alimento
para el viaje, así como sus embriones dentro de las plantas que
posteriormente cultivarían. Si bien nuestros antepasados
cultivaron caracoles para su consumo o bien recolectaron de la
naturaleza para prepararlos, esta costumbre se ha perdido.
Durante la post-guerra se retomó su consumo hasta que se
transformó en una delicatessen tal como se la considera hoy. El
incremento de la demanda de caracoles y su valor en el mercado
indujo a algunos pioneros a realizar los primeros intentos de
producción de caracoles
Si pensamos que Europa, gran consumidor, se ha visto devastado en
muchas zonas por la recolección indiscriminada y sus suelos
altamente contaminados, vemos que la demanda está muy lejos de ser
satisfecha. También EE.UU. y Japón se han transformado en mercados
potenciales ya que aumentaron al doble su demanda interna en los
últimos diez años. Considerando que nuestras condiciones
geográficas son aptas para el rápido desarrollo de este molusco,
tenemos un negocio viable.
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