Helicinforma Nº 3

Uso del Carbonato de Calcio:

Una experiencia personal...

Después de releer los trabajos de la Dra. Rosa Bacardit, intenté una ración sin Carbonato de Calcio; colocando este por separado. Fue una muy mala experiencia. En especial en la fase infantil, los alevines morían indefectiblemente. Aparecían secos dentro, o junto, del Carbonato; bajé la cantidad, cambié los recipientes pero no obtuve más que fracasos.

Conversando con un jardinero supe, por su experiencia, que los caracoles y sus primos, las babosas se encuentran siempre donde hay huesos. Me contó que indefectiblemente en los jardines que encontraba huesos escondidos encontraba también a sus “enemigos” los moluscos plaga (para él).

Quise utilizar los restos de huesos que dejan mis perros pero mis caracoles no se mostraron muy entusiasmados.

Finalmente ... Eureka! Preparando yeso para tapar algunos agujeros antes de pintar una pared (son los únicos “agujeros” que por ahora puedo tapar) se me ocurrió que, quizás, podría utilizar un procedimiento análogo con el carbonato. El dato del jardinero me hizo pensar en esa posibilidad. En una tapa plástica (ancha y plana [de dulce de leche]) puse un poco de agua y le fui agregando carbonato hasta que el mortero resultó en una “pasta” consistente. Dejé que se secara. Resultó. La mezcla endureció y los caracoles contentos la utilizan. ¡Y no mueren atosigados! Para los alevines también se puede utilizar jugo de zanahoria y lechuga, en lugar de sólo agua, para preparar la “Piedra de Carbonato de Calcio”  Aparenta tener otra ventaja: como absorben líquidos y el calcio a través del Pie, la rádula de los infantiles y juveniles no se deteriora por el grano grueso del carbonato pesado. No está de más  reiterar que esta experiencia deberá pasar por el fino filtro del tiempo. Los primeros resultados son auspiciosos, pero... en esto de criar caracoles todavía no hay nada definitivo.

NACIMIENTOS EN POLYFOM

Como resultado del curso dictado por Miguel de Bethencourt Chaín; Master en Ciencias Biológicas, y único compatriota conocedor serio en la cría de caracoles; comencé a experimentar con polyfom húmedo para la fase de incubación. Luego de varias pruebas estoy en condiciones de afirmar que es importante no saturar el polyfom, debe estar húmedo pero no empapado. Lo meto completamente en agua, lo dejo escurrir brevemente y “lo estrujo” fuertemente; no lo vuelvo a tocar o humedecer más. Después de constatar la puesta, retiro los huevos de la tarrina y los depósito sobre el polyfom húmedo, en el fondo de un contenedor plástico transparente; con agujeros en el fondo y pequeños piquetes de aguja (para favorecer el intercambio gaseoso) en sus costados.
Lo tapo con nylon transparente (con pequeños agujeritos en el medio) para ver los caracolitos que van naciendo y poder trasladarlos con facilidad hasta la primer jaula de cría. Por ahora los nacimientos con este método superan el 85%. Pruébelo.

En Internet encontramos una página, en francés, referida a; La cocina del “escargot” (“la cuisine des escargots accueil)

Esta es una “Traducción libre” de una parte de ese trabajo.

“El criador de caracoles puede ser un glotón, que guste comer bien. Entonces es necesario que sepa como preparar los caracoles, es importante que también tenga algunas buenas recetas. He aquí la preparación de base tradicional y la mía; después la imprescindible “manteca a la bourguignonne” (“burguiñón”).

Preparación base.- Método tradicional:
Después de purgar los caracoles algunos días (5 o 6) dentro de un cajón de madera (nunca de plástico). Los lavamos con abundante agua (corriendo o en una fuente) Enseguida los vamos metiendo en un gran recipiente, ponemos una “cama” de caracoles, los cubrimos con un buen puñado de sal, después otra “cama” de caracoles y encima otra vez los cubrimos con sal y así seguir hasta tenerlos todos bien cubiertos. Los caracoles producirán una gran cantidad de baba, “flotarán en baba” (fairedégorger) Los dejamos un rato y luego volvemos a lavarlos con cuidado, antes de hervirlos. Este proceso es difícil y, a mi manera de ver, inútil. Personalmente yo jamás he hecho esto, ni siquiera para los que recoleto de la naturaleza. Yo los meto en un cajón de madera blanca (no tánico- sin taninos) con el fondo enrejado (¿con una malla?) con sal a una distania de al menos 15 cm del piso, teniendo en cuenta que no puedan tocar ni comer nada. La primer tarde los lavo abundantemente (con un chorro de agua) y los sumerjo en una fuente con agua; esto les vacía los intestinos. Lo mismo la 2da tarde y de ser posible también una 3er tarde. Si estuvieran muy salados se deben lavar uno a uno. Después los dejo secar durante 3 días. Podemos darles hiervas aromáticas en los 2 1eros días, les dará un buen perfume. Al  3er día los sumergimos (“sin dejarlos pestañar”) en agua hirviendo, los dejamos 3 minutos. Los retiramos de su caparazón, les dejamos, o no el hepatopáncreas (los amateurs de “petit gris” los prefieren enteros, más es preferible amputar (los hepatopáncreas) de los más grandes. Durante un cuarto de hora metemos la carne en agua fría, salada a saturación, podemos también sobarlos (amasarlos) en sal gruesa. Luego los enjuagamos abundantemente. Después de 1 hora y ½ de hervida podemos cortar la carne en tiras. Ahora sí están prontos para cocinarlos (o congelarlos para cocinarlos más adelante.) Si quisiéramos utilizar las caparazones, debemos lavarlas muy bien con soda y esterilizarlas con agua hirviendo.

Manteca a la burguiñón: Necesitamos 1Kg. de manteca; 25gr. de sal; 5gr. de pimienta negra molida; 150gr. de aceite; 35gr. de hiervas aromáticas; 90gr. de perejil (cortado bien finito)  Las proporciones puede modificarlas a su gusto.

Preparación tradicional

En cada caparazón vacía ponemos un poco de la burguiñón; después metemos la carne de escargot cortada en tiritas y la colmamos, hasta el borde, con más manteca. Pasar por el fuego el tiempo justo para hacer “temblar” (frémir) la manteca. Puede también agregarle  granos de anís a la burguiñón. Puede mejorar el gusto con mostaza (100 o 150grs.)  o agregarle mostaza en granos.”

Buen provecho.